POLÍTICAS PÚBLICAS DE EDUCACIÓN SUPERIOR EN ECUADOR

“La universidad ecuatoriana no reclama autonomía en relación con su finalidad sino para el ejercicio de sus funciones y capacidades, para cumplir con responsabilidad sus fines y misión”.
Directorio de ASESEC, Manifiesto.

La generación y el uso del conocimiento están más y más ligados a cómo construir el destino de nuestras sociedades.

Esta publicación es una contribución de ESPOL al proceso de preparación de políticas públicas que empezó en el 2016 con la iniciativa Agenda 2035, impulsada por SENESCYT y ASESEC con apoyo del CES y del CEAACES. Uno de los principios que guio este proceso fue la pluralidad y la disposición de aprender de la experiencia propia y global.

En el proceso se cumplieron varios talleres, encuentros y seminarios sobre los asuntos que se identificaron como claves para la educación superior del país. Participaron expertos nacionales e internacionales, rectores y delegados de nuestras universidades e institutos técnicos y tecnológicos. Los primeros resultados sirvieron de insumos para que el Directorio de ASESEC presentara a los candidatos presidenciales propuestas de mejora de la educación superior para el período 2017-2021, mediante un Manifiesto de prensa.

En homenaje a la pluralidad y diversidad del proceso incluimos en esta publicación además del Manifiesto del Directorio, la ponencia del profesor argentino Carlos Pérez Rasetti sobre la práctica de la autonomía universitaria en su país, la visión de Federico Mayor sobre los desafíos de las universidades de América Latina y el Caribe en este milenio, las propuestas de Salmi sobre la experiencia global en la construcción de universidades de excelencia y de ejemplos de gobernanza. Incluimos también parte del estudio de la European University Association sobre cómo se percibe la autonomía por parte de las autoridades, en 28 sistemas universitarios.

El avance del conocimiento, y su conversión en plataforma común del cambio global, modifica la economía y las demandas y expectativas de las sociedades y, en consecuencia, el objeto de trabajo, y el contexto en el que operan los estudiantes, profesores y directivos de los sistemas universitarios y educativos en todos los países.

La experiencia mundial muestra que los sistemas universitarios que conjugan la diversidad, flexibilidad y complementariedad de sus componentes cumplen mejor sus fines si sus prácticas y mecanismos de gobernanza se basan en aprendizaje responsable, y no en sobrerregulación.